Nutrición

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Barriga llena... Corazón contento?

Los alimentos nos aportan muchas cosas, como sabores, texturas, olores, colores,  proteínas, vitaminas, minerales, sales, oligoelementos, etc…

Sin embargo además de ser esencial en el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, no es lo único que interviene en este cometido. El estado anímico de los padres y de los niños asi como la relación que hay entre ellos, es también importante en lo que a comida se refiere, ya que muchos problemas de sobrepeso, mala nutrición o incluso de malas digestiones, pueden ser  llamadas de atención por parte de los niños para sus progenitores.

Esta vez hablaremos de situaciones que se han de evitar al estar en la mesa comiendo.  Ya iremos hablando sobre el sobre peso, mala nutrición y esas posibles llamadas de atención…

Por ejemplo, el comer regañando al niño, por que no a hecho cierta tarea o por que ha hecho alguna travesura, es contraproducente, tanto para la digestión del padre o la madre que esta ejecutando el regaño como para el niño o la niña que lo recibe y si hay algun hermanito pequeño u otro comensal también.

 ¿ Por que afecta esta acción a nuestra digestión y aprovechamiento de los alimentos?

Por que cuando estamos enojados, las primeras respuesta de nuestro cuerpo es tensión muscular, esto quiere decir que todos nuestros musculos se ponen rigidos,y el 90% de nuestros órganos están formados por musculos, nuestros estómagos se hacen más pequeños, producimos menos saliva, nuestros esófagos e intestinos se hacen también más estrechos, dificultando asi el tragar los alimentos, nuestro estomago tiene menor capacidad para realizar  de forma correcta la digestión.  Con el enfado se puede llegar incluso a derramar bilis, irritando las paredes intestinales y entorpeciendo la absorción de los nutrimentos. La bilis se libera de forma natural después de haberse hecho la digestión. 

En el caso de los niños se produce un estado de miedo y ansiedad, provocando un estado físico muy parecido al del enojo, todos los musculos se tensan, hay menor salivación, la digestión se paraliza, aumenta la presión sanguínea, el ritmo cardiaco aumenta.

Y para las demás personas que están en la mesa, se produce una situación incomoda y desagradable, viviéndola internamente como un estress, que tampoco es benefico para una adecuada digestión y aprovechamiento de los alimentos. 

La calidad de la alimentación no solo es hacer una plato perfectamente equilibrado y nutritivo, el aprovechamiento de esos alimentos ricos en nutrimentos, también depende de la forma en como lo comamos.

La forma más adecuada de comer es:

-       Estar en la mesa tranquilos y relajados:  Si antes ha vivido alguna discusión o hay alguna reprimienda para el niño o los niños, tratar de posponerlo para otro momento ( tampoco hacerlo en seguida de comer). Para los padres tratar de liberar todo ese enfado o esa tensión de alguna otra forma, a mi me funciona encerrarme en la habitación y gritar con una almohada en la cara, pegar a una almohada, o golpear los cojines con una almohada.

-       Tratar de comer sin la televisión encendida, sin noticias, ni dibujos animados, etc.., ya que pueden alterar el estado de tranquilidad.

-       Para ayudar a un estado de tranquilidad, se puede poner música suave y armoniosa que invite a un estado de bienestar.

-       Charlar de cosas divertidas o amenas

-       Tratar de comer en 50 min – 60 min, entre más veces mastiquemos más fácil será para el estomago hacer correctamente la digestión y se aprovecharan de forma más adecuada.

-       Por ultimo después de comer tratar de no hacer actividades que requieran un gran esfuerzo físico. 

Y ahora si…  ¡Buen Provecho!

 

 Cristian Ayala Montiel 

Nutriologa

 

 


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